Clínicas Pedagógicas de Formación en Convivencia Escolar

Desde hace más de medio siglo se vienen investigando diversas situaciones y conflictos que se desarrollan al interior de la escuela. Distintas teorías han tipificado las acciones que afectan el clima escolar y por ende la convivencia. Desde las investigaciones de Dan Olweus en los años setenta sobre el Bullying hasta los informes de la UNESCO sobre Violencia, tenemos una larga cantidad de trabajos que han diagnosticado y profundizado sobre las causas y factores que promueven o frenan los incidentes críticos en los establecimientos educacionales.

En esta misma línea, los países han avanzado con reformas, leyes y normativas que regulan la convivencia escolar, las que en América Latina se vienen ejecutando desde hace más de una década. En este escenario Chile ha formulado desde el año 2002 una Política Nacional de Convivencia Escolar, la que fue actualizada en 2011, 2015 y actualizada en 2024 como Política Nacional de Convivencia Educativa, incorporando los niveles parvulario y universitario. Esto ha generado una serie de marcos normativos de funcionamiento y actuación de las distintas comunidades educativas para promover una sana convivencia y hacer del jardín, escuela o institución de educación superior un lugar seguro para las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

Sin embargo, los acontecimientos han evidenciado que a pesar de las políticas públicas no ha mejorado el clima escolar y tanto las situaciones conflictivas como las denuncias en la Superintendencia de Educación han venido en aumento. Esto ha llevado a que distintos estudios den cuenta de una falta de formación en competencias socioemocionales de los docentes, así como también de competencias profesionales para la resolución de conflictos en la escuela con los distintos actores de la comunidad (estudiantes, colegas, paradocentes, directivos y apoderados).

Frente a estos hechos, el proceso de profesionalización docente que se ha desarrollado en Chile desde finales del siglo pasado, tiene como hito la promulgación de la Ley 20.903, que creó el Sistema de Desarrollo Profesional Docente, estableciendo una distinción entre Formación Inicial, aquella que se recibe en el periodo de estudio universitario, y de Formación Continua, la que se desarrolla una vez titulados como docentes, fijando normas mínimas para la preparación de los y las docentes del país.

Esta comprensión sobre el modo de abordar y hacerse cargo de la convivencia en los establecimientos educacionales demanda de los equipos directivos y docentes un conocimiento profundo y multidimensional de la realidad socio-cultural de la comunidad educativa, lo cual convierte la puesta en práctica en un proceso extremadamente complejo, por el liderazgo pedagógico exigido, por la necesidad de una coordinación bien articulada entre los distintos agentes del establecimiento, protocolos de actuación claros y conocidos por toda la comunidad, redes internas y externas de apoyo en la promoción, y un cuerpo docente cohesionado, a fin de dar respuesta a la condición esencialmente dinámica de la convivencia, ya que como bien lo hace notar el Mineduc (2019), la construcción y modificación de las formas concretas de relacionarse y de participar en una comunidad, cambian a través del tiempo, viéndose “influenciada por las emociones, sentimientos y estados de ánimo de las personas, por acontecimientos que ocurren en la comunidad y por circunstancias del entorno” (p.10).

En este marco, la metodología de trabajo formativo en Convivencia Escolar, denominada Clínicas Pedagógicas, surge como un escenario de recreación, análisis, discusión y evaluación de incidentes críticos escolares que vivencian diaramente los equipos docentes, donde se busca un aprendizaje significativo y claro acerca del actuar que deben tener los miembros de una comunidad para prevenir, afrontar y dar seguimientos a los incidentes críticos que afectan la convivencia en el espacio educativo.

Esta metodología, que formulé en 2021, recoge las tesis del aprendizaje experiencial de David Kolb, la pedagogía crítica de Giroux, Apple y McLaren, con aspectos situacionales planteados en el trabajo investigativo del chileno Hugo Zemelman. Desde estos enfoques teóricos y prácticos he construido un proceso para el trabajo formativo, que aporta tanto a los futuros docentes de enseñanza media como a quienes ya están en el sistema educativo. Ha sido aplicado en capacitaciones y trabajos con escuelas de la región del Biobío con excelentes resultados y valoraciones de los equipos, pues no se trata de entregar una receta, sino orientar la experiencia y habilidades previas hacia un manejo de situaciones de convivencia de manera pedagógica y oportuna a la realidad de cada establecimiento.

Si te interesa conocer más de nuestra metodología, agenda una hora acá por mail a eliseolaraordenes@gmail.com y podemos hacer una presentación.

Eliseo Lara Órdenes

Director

Laboratorio de Educación y Calidad de Vida

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